…Gonzalo, si no sabe…renuncie…!!
La historia nuestra es tan rápida que se repite con una frecuencia entendible..
Badillo es un pueblo del Cesar, lleno de historia, de música y de arroz, de allá viene este cuento.
Un candidato en estas elecciones en Valledupar, ha dicho de todo, incluso por que quiere ser alcalde, cuando muchos dirigentes de su mismo estrato y profesión, no lo quieren, cada día le encuentran rabos de paja, ayer un contrato viejo de emdupar, mañana otro contrato de su esposa en un municipio minero, luego unos lideres con sueldo fijo para nada, en fin un miedo general, que si llega a la alcaldía todo se concesiona a su favor y nada cambia, excepto los secretarios actuales que serán reemplazados por sus esposas, como la secretaria general de la asamblea del Cesar, que aun nos llena de vergüenza, no por ella, sino por la forma como llegó ahí y sigue tan fresca…
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Otros critican su origen guajiro, como si serlo fuera delito, acaso muchos gobernadores del Cesar – de los mejores—fueron de allí ?. Recordemos que casi todas nuestras glorias musicales del vallenato nacieron allá, incluso quien escribe, pero como la vaina es atajarlo, no sé porque tanto miedo a que llegue, ni tampoco de su parte, cual es el afán de llegar a un cargo que tiene sueldo de cuatro millones de pesos, y una campaña que cuesta dos mil millones, solo la gente tonta gasta tanto para recuperar apenas el diez por ciento, quien nos entiende. Ni los economistas tienen lógicas para este tema, que es más de psiquiatras.
Volvamos. Si hay amenazas de periodistas lo incluyen a él, incluso si hay rumores de platas no tan santas, igual su nombre esta presente, con tantas cosas, con una profesión tan brillante, una esposa con apellidos raros, unas cuentas con varios ceros a la derecha, cual es la razón de servirle a un pueblo lleno de pobres, inseguro, lleno de atracos, mototaxistas, presos de alto calibre, ex paracos, ex guerrillos, reinsertados, bandidos por todas partes, gente suicidándose por cachos sin comprobar, y muchas tonterías que no vienen al caso, seguimos con caos de transporte, ruina de ganaderos, comerciantes en quiebra, estaciones de gasolina cerradas, en fin toda un hecatombe, recordando a Uribe.
Si yo me llamara Gonzalo, me ahorraría esa plata de afiches, esos desplantes en la radio, esa ignorancia en la prensa, ese cuchicheo permanente de que si él gana, perdemos todos, con la plata de los lideres de barrio pendientes cada día a mas, el contrato de los vehículos en las elecciones, la sospecha de la policía siguiéndome el domingo por la compra de votos, volver a molestar a Hermes con su blackberry bendito y me acostaría toda la tarde en mi chinchorro a escuchar música cubana, un roncito suave y unos amigos con buenos cuentos, pero nada, la gente quiere es mandar. Es mas ya hay abogados contratados para demandar y contrademandar su elección por cualquier cosa si llegare a ganar.
Otra cosa que me evitaría, es tener que abrazar a tantos líderes de barrio, sudorosos, a veces desdentados, algunos con síntomas de halitosis, otros con tufo cervecero o de churro, si nos vamos de corregimientos del norte.
Quien aguanta aquellos amigos del bachillerato pidiendo puesto para ellos, sus hijos o yernos, otros para sus viejas esposas que le faltan apenas tres anitos para pensionarse en fin tantas peticiones y tantos amigos que al llegar disminuyen por los incumplimientos.
Vuelvo a Badillo. En los años 70s, unos muchachos crearon un grupo de músicos que llamaron “Los Alegres de Badillo”, Gonzalo Zabaleta, “Capindo” para los paisanos, tocaba la caja, pero se atravesaba en los merengues, el Chino Muegues un personaje del pueblo le gritó con la furia de un parrandero: Gonzalo si usted no sirve para eso renuncie!.
Zabaleta renunció a la caja y a la música, y hoy trabaja con un sueldazo en una empresa minera, a veces toca caja, pero igual se atraviesa. Si yo me llamara Gonzalo y aspirara a la alcaldía, hiciera exactamente lo de mi tocayo y me iría mejor. Analícelo si alguien lleva ese nombre y aspira a ser alcalde de Valledupar.