Decálogo de las corralejas:
 Si fueron tan buenas las fiestas buenas?


Por Alfonso Ramón Hamburger

Terminaron las fiestas de Sincelejo y es hora de retomar la ruta del trabajo, pero antes es bueno el balance, la critica. Yo siempre he esperado que me lleguen críticas de mis escritos. Considero la crítica como el abono necesario para poder crecer. Los aplausos encadenan y son un formalismo para quedar bien, para no decir nada. Es el disfraz de la indiferencia. En cambio, la crítica te hace ver lo que no has visto.

Primer argumento: las fiestas del Dulce Nombre de Jesús (las corralejas más grandes del mundo) han crecido en organización y se han abierto nuevos espacios, pero aún siguen pesando algunos detalles. Uno de ellos, al homenajeado, Rubén Darío Salcedo, no se le mencionó durante los actos de la plaza de Majagual. Allí hubo descoordinación y falta conceptualización sobre los meritos del escogido. De seguro que vendrá la polémica.

Salcedo es el icono más grande de estas fiestas en Corraleja, es su memoria viva y del futuro. Algunos ganaderos morirán y desparecerán, pero quedará el Toro Negro, Fiesta en Carraleja y los otros porros. Todo pasará, pero estos porros, como la palabra de Dios No pasaran. A Salcedo no, el homenajeado, no lo dejaban entrar a la zona especial.

Segundo: Las fiestas siguen siendo excesivamente largas. Hasta el Alcalde Jesús Paternina Samur, sintió cansancio y una tarde se quedo en casa. Ayer ya la gente no quería saber nada de las fiestas. La Policía estaba mamaba, ya revisaban a la gente por instinto. Esa labor de la Policía es dura de veras.

Tercero: La seguridad de los palcos ha mejorado y su comodidad de desplaza miento, pero no faltan los raponazos.

Cuarto: La imagen de las fiestas por fuera no es la mejor. Los españoles se fueron frustrados y amargados. Les robaron el cáñamo y el poste de las emboladas. Hicieron una sola actuación de tres que tenían previstas. Nadie los auxilió, palparon el desorden de la corraleja, donde una muchedumbre es laque manda. No hay liderazgo que valga en el ruedo.

Cinco: Los más sufridos son los caballos, incluso, los toros. La Internet y la prensa local han mostrado fotos escalofriantes e impresionantes de caballos muertos, que le están dando la vuelta al mundo. Están lloviendo críticas severas sobre esta barbarie.

Seis: La Gobernación de Sucre, con su dinámico gobernador Jorge Barraza y el Fondo Mixto, han abierto nuevos espacios. Uno de ellos la parranda como especio de cultura “Las crónicas en las canciones de Adolfo Pacheco”, conducida por Ariel Castillo Mier y Numas Armando Gil Olivera. La presencia de cuatro gobernadores y varios ministros, le dio otro realce a las fiestas.

Siete: La Plaza de Majagual ya se quedo pequeña para los conciertos.

Ocho: No vino Diomedes Díaz y siguen creyendo en pajaritos preñados con este irresponsable y enfermo artista.
Nueve: El matador criollo, Héctor José Vergara, no fue esta vez profeta en su tierra. Dos corridas sin gran asistencia, especialmente el último día.

Diez: Volvieron las casetas y las noches de porros, con Enrique Díaz, Lisandro Meza, Rubén Darío Salcedo, Alfredo Gutiérrez, Aníbal Velázquez, seis bandas pelayeras, Jorge Celedon, Peter manjarres, Silvestre Dangond, Los niños del vallenato, Los Gaiteros de San Jacinto y la familia Andrè.

Al iniciarse las fiestas, todo era optimismo en la empresa En Equipo por Sincelejo y José Puentes Cañas, su presidente dijo, “quien hable mal de las fiestas le pego un puño”. Hoy, cuando el certamen ha terminado, no sabemos que pensará Chepe.

De todas maneras, las fiestas si fueron buenas.

 
 
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