Martes, 14 Marzo, 2017

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Del  café La bolsa a Fun Fun…
Del Valle a Montevideo
Edgardo Mendoza Guerra enviado especial El País Vallenato.

 

Hace algún tiempo fui a Uruguay y desde entonces tenía esta pequeña historia a ver si vale la pena contarla en estos tiempos de prisa y corrupción por todas partes. A propósito ese país es el segundo, después de Chile donde la percepción sobre corrupción es muy poca y el de transparencia se nota en todas partes. No soy oriental como les gusta les llamen a ellos, que a pesar de ser  descendientes de europeos en su mayoría, llegaron después de  tantas guerras, y consideran al país, como su alma, como su vida.

La ciudad de calles tranquilas y gente pasiva, toman te leen todo el tiempo, el 98 por ciento son alfabetos
Las murgas en las calles duran 40 dias es el carnnaval mas largo del mundo pero no el mas famoso.
Las uruguayas son mezclas varias partes, Italia, Francia, portugal la mayoria
Un viejo bar donde los futbalistas pasan las tardes y las noches
Lo confunde ceo Heminguey en una ciuda de poetas y escritores

Arquitectura de todos los tiempos forman la ciudad.

Como el viaje, en mi caso, coincidió con unos ganaderos uruguayos que venían de reunirse con sus pares de Cartagena, luego de 7 largas horas de vuelo, terminamos como si yo fuera ganadero y pensar que ni idea tenía que en el “Corralito de piedra”, había gente dedicada al campo. O mejor dicho a criar ganado. De La Heroica solo sabemos de reinados, negros, Doña Tera, Raimundo, murallas, “Chambacú” y “El Pozón” donde casi a diario matan a alguno, por cualquier cosa. Pero hablemos hoy de Uruguay, concretamente de Montevideo su capital.

Uruguay, su nombre antiguo significa “rio de los caracoles”, otros dicen  “rio de los pájaros pintados” y otra teoría anota significar  “país de la codorniz”, por lo tanto cada quien defiende su teoría, como apoyan sus equipos de futbol, Peñarol, Nacional y otros. La ciudad huele a lluvia, a futbol y tambores, a pesar de tener el carnaval más largo del mundo no es tan famoso, al menos para los turistas. El país tiene 3 millones 400 mil habitantes y la mitad vive en Montevideo.

Nadie habla de política, siempre de futbol, libros, poetas y cantos. La intendenta  ( alcaldesa)  profesora Oliveira, llega al despacho  en su carro y apenas con un bolso como guardaespaldas, el ministro de trabajo, Sr Bethan, aparece en un Trooper solitario y si usted tiene tiempo puede entrar al palacio presidencial sin tanto alboroto, tal vez si el presidente Mujica hubiera estado en la ciudad ese día, todo podíamos conversar con él. Tan diferentes a los vallenatos, a los colombianos en general que quienes pidieron cita en diciembre para hablar con el alcalde o gobernador, los aplazaron para agosto.

Uruguay nos lleva muchos años de civilidad, desde 1906 aprobaron el divorcio, entonces inicien por ahí, si no es una cultura de avanzada.

Las calles no tienen números, sino nombres, entonces puedes cruzar Paysandú con avenida Fernández Crespo, Constituyente con Canelones o Cerro largo con Galicia, por decir tres ejemplos. Igual hay calle Colombia, Venezuela, Guatemala, Nueva York y Brasil, este último país es su aliado siempre, pues de allá llevan el mate que los orientales llevan a sus “materas” como si fuera el último sorbo de vida. Al contrario de nosotros nadie comparte como lo hacemos con el café, la bebida cada quien la prepara a su gusto, amargo, dulce, frío o caliente, sin embargo entre amigos se invitan a tomarse unos mates, cosa rara.

En la ciudad la gente anda con paciencia, los bancos abren sus puertas de 10 a.m a 3.pm, las librerías atraviesan las calles como en  el antiguo almacén Ley de Valledupar, los asados los sirven en las tapas de calderos calientes con “chinchulines” que nosotros llamamos chinchurria, mientras la carne gruesa a medio asar la sirven con pan. ¡La yuca no existe! Pero en el mercado venden ahuyamas que ellos llaman zapallos o ayotes Que cosa.

 Cuando llegan extranjeros que  es todo el año, parece que  prohibieran a las gordas y a las flacas salir  a la calle, solo mujeres de piernas en términos medios salen al ruedo. En las noches los bares abren y al contrario de aquí, son las hembras quienes juegan billar y toman cervezas con la tranquilidad que la vida les brinda, como no es una ciudad perfecta, si algo puede pasarte, es culpa de los malditos argentinos que llegaron con la crisis económica de su país y se quedaron, son ellos quienes ponen la nota mala de Montevideo, dijo una periodista nativa.

A pesar de tener más camisetas de sus equipos de futbol que camisas normales, en las tardes, todos con seguridad asisten al Bar Fun Fun que tiene 116 años de estar en el mismo lugar y casi con la misma gente, allí llegan desde los futbolistas más famosos, hasta quienes se inician, la noche la rompe un guitarrista para cantar “Mercedita” una de las canciones más queridas de la ciudad, algo así como “Compay Chipuco” de los vallenatos. El señor de la guitarra reemplazó a su padre, que a la vez había remplazado a su abuelo con el repertorio que en más de un siglo ha tenido pocos cambios, al igual debes probar una  copita de vino de la casa  preparado como  brindis  de cortesía. Nunca la venden, por más que insistas.

En Valledupar acabaron “El café la bolsa”, “El rey de los bares”, “El Salibón”  “La Pampa” en la novena, “Los Brasiles” que era una tiendita de conversar, hoy  se llena de venezolanas en espera de jugada. Petra Arias fue una tienda y una historia y también se acabó. Incluso el ultimo barcito la “Tia Ety” la quebraron unos periodistas, López, Camargo y Castillo a final de los años 90. Aquí nada dura, allá la vida y las cosas parecen eternas. Culpemos a la guerra, en nuestro caso, para no decir nombres, es un consuelo…

En aquel año reciente, las negritudes estaban en  procesos de inclusión de sus eternas quejas, ellos son el 3 por ciento de la población, de manera que los avisos luminosos de la ciudad y en los grandes almacenes estaban con temas inclusivos, le sugerí a la señora intendenta que era mejor enviarlos en barcos para su tierra en África done estarían mejor, y me contestó con una coquetería de veterana, entonces ..¿Quién nos hace el carnaval?

Después del futbol, tal vez los orientales admiran a sus escritores o los escritores admiran a los uruguayos, donde el 98 por ciento son  alfabetos, la lista es larga, esta es mi pequeña de recomendados en una tierra pequeña que se da el lujo de tener más de 50 escritores importantes. Mario Benedetti, sus poemas y Montevideanos para entenderlos, Eduardo Galeano y sus Venas abiertas de américa latina con cuatro décadas es siempre bueno releer, Juan Carlos Onetti y su Vida breve, Filiberto Hernández, Horacio Quiroga, y Juana de Ibarbourou que leíamos en primaria.

Valledupar también tiene una lista de escritores importantes, pero desconocidos,  nadie apoya, hace años no existe un concurso de cuentos, y cuando existe desde la inscripción se sabe quién será el ganador. Ni para que hablar de cultura, si a veces los directores ni la primaria hicieron, mejor es callar.

En las tardes, los orientales se van a la orilla del rio de la plata, con mil barquitos parqueados y mil amores desconocidos, por ahí pasan los famosos y ricos del mundo. En Punta del Este, la vaina es extraordinaria, sin embargo una escultura con una mano grande es su atractivo para la vista. Es el hombre emergente, pero quedó bautizada como “Los dedos”  que es lo que en realidad se ven.

En la parte histórica, al igual que nuestras ciudades frente al mar, están los cañones de la libertad, como el grupo está formado por periodistas latinoamericanos, la vaina estuvo buena, ellos se reían de nosotros y nosotros de ellos. Comer carne con pan por ejemplo. Para los viejos orientales, Gardel nació allá, en Tacuarembó, pero admiten que ya adolescente y sin fama se fue para Argentina. Son los mitos, para los riohacheros a Gabito lo engendraron en Riohacha, cerca a la Calle ancha, pero lo parieron en Aracataca.

 El vino forma parte de la gente del sur, de manera que Uruguay por andar pendiente de goles, no ha logrado posicionarlos colectivamente, en la música Jorge Drexler, es nuestro Juanes, pero sin olvidar a  Pablo Estramín, Victor Julio el Zucará, Tabaré Cardozo o Canario Luna. Nuestros Diomedes o Zuletas.

En la historia los uruguayos pelearían con todo el mundo, menos con Paraguay, donde el general Artigas estuvo exiliado sus últimos tiempos. Artigas para los orientales, es como el Bolívar nuestro, por eso dejamos que las muchachas de Venezuela  reposen hoy en la vieja tienda “El Brasil”, frente a La Viña, hagan goles con sus jugadas, incluso que tengan sus equipos y sus preferencias.

No encontré a Onetti, ni a Quiroga, ni a Filiberto, de manera que me conforme con saludar a Roberto Bertiz, que confunden con Hemingway, el mismo del Viejo y el mar, un gringo que parecía cubano. Fue él quien me explicó que en la “Plaza de los candados”, podía marcar el nombre junto al mío de alguien muy querido en cualquier época, de manera que escribí mi nombre y el de Esthercita Cuello mi profesora de primaria que nunca he vuelto a ver.

 Uruguay, es un  camino lejano, como la canción de Jean Carlos Centeno, en aquellos viejos tiempos del Binomio. Hoy el binomio  lo forman el recuerdo Olka Biarriz, la periodista que cargamos para reírnos, sin saber ni porque. Ver video

 
 
 
 
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